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Salmonelosis: síntomas, contagio y tratamiento de la infección por salmonella

miércoles, 18 de febrero de 2026

La salmonelosis es una de las infecciones intestinales más frecuentes, especialmente en épocas de calor, cuando aumentan las intoxicaciones alimentarias. Muchas personas la identifican simplemente como “una gastroenteritis por comida en mal estado”, pero detrás de ese término hay una bacteria concreta, formas de transmisión bien definidas y situaciones en las que puede complicarse. Entender cómo se produce la infección por salmonella, cuáles son sus síntomas y cuándo es necesario acudir al médico resulta fundamental para actuar con rapidez y evitar riesgos innecesarios.

La bacteria responsable pertenece al género Salmonella y se transmite principalmente a través de alimentos contaminados o por contacto con personas o superficies infectadas. En la mayoría de los casos provoca un cuadro digestivo agudo que se resuelve en pocos días, pero en determinados grupos de población puede generar complicaciones que requieren tratamiento específico y seguimiento clínico.

Aunque muchas infecciones cursan de forma leve, la salmonelosis no debe banalizarse. Una correcta manipulación de los alimentos, una adecuada conservación y el lavado de manos siguen siendo las medidas más eficaces para prevenirla. Cuando aparece, la hidratación y la vigilancia de los síntomas son claves para una evolución favorable.

Qué es la salmonelosis y cómo se produce la infección

La salmonelosis es una infección causada por la bacteria Salmonella, que afecta principalmente al aparato digestivo. Tras la ingestión de alimentos o agua contaminados, la bacteria llega al intestino, donde invade la mucosa intestinal y desencadena una respuesta inflamatoria. Esa inflamación es la responsable de los síntomas digestivos característicos.

El periodo de incubación suele ser corto, generalmente entre seis y setenta y dos horas después de la exposición. Esto significa que los síntomas pueden aparecer pocas horas después de haber consumido el alimento contaminado. La rapidez de inicio es un dato orientativo en la historia clínica, especialmente cuando varias personas que han compartido comida desarrollan síntomas similares.

No todas las personas expuestas desarrollan la infección con la misma intensidad. La cantidad de bacterias ingeridas, el estado del sistema inmunitario y la edad influyen en la gravedad del cuadro. En adultos sanos suele tratarse de un proceso autolimitado, mientras que en niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas el riesgo de complicaciones aumenta.

Cómo se contagia la salmonelosis y qué alimentos implican mayor riesgo

La vía principal de transmisión es la ingestión de alimentos contaminados. Los productos de origen animal mal cocinados o mal conservados son una fuente habitual. Huevos crudos o poco cocinados, carnes insuficientemente hechas, especialmente aves, y productos elaborados con estos ingredientes pueden convertirse en vehículo de la bacteria si no se manipulan correctamente.

La contaminación cruzada también desempeña un papel importante. Utilizar los mismos utensilios o superficies para alimentos crudos y cocinados sin una limpieza adecuada facilita la transmisión. Además, la salmonella puede encontrarse en el agua contaminada o transmitirse por contacto con personas infectadas que no mantienen una correcta higiene de manos tras ir al baño.

Conviene recordar que no siempre el alimento tiene mal aspecto o mal olor. Muchas veces la contaminación no altera las características visibles del producto. Por eso, las medidas preventivas deben mantenerse incluso cuando los alimentos parecen estar en buen estado.

¿Se transmite de persona a persona?

Aunque la transmisión alimentaria es la más frecuente, la salmonelosis también puede transmitirse de persona a persona por vía fecal-oral. Esto ocurre cuando una persona infectada no realiza un lavado de manos adecuado tras usar el baño y manipula alimentos o superficies que luego entran en contacto con otras personas.

En entornos como guarderías, residencias o núcleos familiares donde conviven varias personas, la higiene resulta especialmente importante. El riesgo aumenta si hay niños pequeños, ya que pueden tener mayor dificultad para mantener una higiene adecuada y mayor susceptibilidad a la infección.

Síntomas de la salmonelosis y duración del cuadro

Los síntomas suelen aparecer de forma brusca y se centran en el aparato digestivo. Diarrea, dolor abdominal tipo cólico, fiebre, náuseas y vómitos son las manifestaciones más habituales. La diarrea puede ser acuosa y, en algunos casos, acompañarse de moco o pequeñas cantidades de sangre debido a la inflamación intestinal.

La fiebre suele ser moderada, aunque puede alcanzar cifras más elevadas en determinados pacientes. El malestar general y la sensación de debilidad son frecuentes, especialmente en los primeros días del cuadro. La duración habitual oscila entre cuatro y siete días, aunque la diarrea puede prolongarse algo más en algunos casos.

En la mayoría de las personas sanas, la evolución es favorable con medidas de soporte. Sin embargo, la pérdida importante de líquidos puede provocar deshidratación, especialmente en niños pequeños y personas mayores. La disminución del volumen de orina, la sequedad de mucosas o la somnolencia excesiva son señales que obligan a consultar.

Cuánto dura la salmonelosis y cuándo se deja de contagiar

La duración de la salmonelosis depende de la intensidad del cuadro y del estado general de la persona afectada. En la mayoría de los adultos sanos, los síntomas principales como la diarrea, el dolor abdominal y la fiebre suelen resolverse en un periodo de cuatro a siete días. Sin embargo, la sensación de debilidad o ciertas alteraciones digestivas pueden prolongarse algo más, ya que el intestino necesita tiempo para recuperar su equilibrio tras la infección.

Aunque los síntomas desaparezcan en pocos días, la bacteria puede seguir eliminándose por las heces durante un tiempo variable. Esto significa que una persona puede seguir siendo contagiosa incluso cuando ya se encuentra mejor. En general, la eliminación bacteriana disminuye progresivamente en las semanas posteriores, pero en algunos casos puede prolongarse más, especialmente en niños pequeños.

El riesgo de contagio disminuye de forma significativa cuando cesa la diarrea y se mantienen medidas estrictas de higiene. El lavado cuidadoso de manos tras ir al baño y antes de manipular alimentos es fundamental durante todo el proceso de recuperación. En determinados ámbitos profesionales, como la manipulación de alimentos o el trabajo en guarderías, puede ser necesario seguir recomendaciones específicas antes de reincorporarse plenamente a la actividad habitual.

Diagnóstico y posibles complicaciones

El diagnóstico suele basarse en la clínica y en la historia reciente de ingesta de alimentos potencialmente contaminados. Cuando los síntomas son intensos, prolongados o afectan a personas vulnerables, puede solicitarse un análisis de heces para confirmar la presencia de la bacteria y orientar el manejo.

En la mayoría de los casos no se requieren pruebas adicionales. No obstante, si la fiebre es alta, persiste más allá de lo esperado o aparecen signos de afectación general, el médico puede valorar análisis de sangre para descartar complicaciones. Aunque poco frecuente, la salmonella puede pasar al torrente sanguíneo y provocar infecciones más graves en determinados pacientes.

Entre las posibles complicaciones se incluyen la deshidratación severa y, en casos excepcionales, infecciones localizadas en otros órganos. Estas situaciones son más probables en personas con el sistema inmunitario debilitado, enfermedades crónicas o edad avanzada. La vigilancia clínica permite actuar de forma precoz si aparecen signos de alarma.

Salmonelosis en niños y en el embarazo

La salmonelosis es más frecuente y potencialmente más problemática en determinados grupos de población, especialmente en niños pequeños y mujeres embarazadas. En los menores de cinco años, el sistema inmunitario aún está en desarrollo y la pérdida de líquidos puede producir deshidratación con mayor rapidez que en un adulto sano. Por eso, aunque el cuadro sea leve en apariencia, la evolución debe vigilarse con más atención.

En los niños, los síntomas suelen ser similares a los del adulto, con diarrea, fiebre y dolor abdominal. Sin embargo, pueden aparecer signos de deshidratación en menos tiempo, como disminución del número de micciones, llanto sin lágrimas o decaimiento marcado. Ante cualquier duda, especialmente si la fiebre es elevada o el estado general empeora, la valoración médica resulta recomendable para evitar complicaciones.

Durante el embarazo, la salmonelosis suele comportarse como una gastroenteritis aguda sin consecuencias graves si se maneja adecuadamente. No obstante, la fiebre alta y la deshidratación pueden afectar al bienestar materno y, en casos excepcionales, favorecer complicaciones. Por ello, ante síntomas compatibles, es importante consultar para asegurar una hidratación correcta y descartar afectación sistémica.

Tratamiento de la salmonelosis y medidas en casa

El tratamiento en la mayoría de los casos se basa en mantener una hidratación adecuada y controlar los síntomas. Beber líquidos en pequeñas cantidades y de forma frecuente ayuda a reponer las pérdidas. En niños y personas mayores pueden utilizarse soluciones de rehidratación oral recomendadas por el profesional sanitario.

Los antibióticos no se indican de forma rutinaria en personas sanas con cuadros leves o moderados, ya que la infección suele resolverse espontáneamente. Su uso se reserva para casos seleccionados, como pacientes con factores de riesgo o infección invasiva. El tratamiento debe ser siempre pautado por un médico.

Durante el proceso, es importante mantener medidas estrictas de higiene para evitar contagios dentro del hogar. El lavado de manos tras cada visita al baño y antes de manipular alimentos es esencial. También se recomienda evitar preparar comida para otras personas mientras persista la diarrea.

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Preguntas frecuentes sobre la salmonelosis

La salmonelosis genera dudas habituales relacionadas con la duración, el contagio y la necesidad de tratamiento específico. Aclarar estas cuestiones ayuda a actuar con criterio y a evitar tanto el alarmismo como la infravaloración del cuadro.

¿La salmonelosis es grave?

En la mayoría de las personas sanas cursa de forma leve y autolimitada. Puede ser más grave en niños pequeños, personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas.

¿Cuánto dura la salmonelosis?

Los síntomas suelen durar entre cuatro y siete días, aunque la recuperación completa puede tardar algo más en algunos casos.

¿Siempre hacen falta antibióticos?

No. En personas sanas, el tratamiento suele ser de soporte. Los antibióticos se reservan para situaciones concretas valoradas por el médico.

¿Puedo contagiar a otras personas?

Sí, especialmente si no se mantiene una higiene adecuada. El lavado de manos es fundamental para evitar la transmisión.

¿Cómo puedo prevenir la salmonelosis?

La correcta cocción de los alimentos, la refrigeración adecuada y el lavado de manos son las medidas más eficaces para reducir el riesgo de infección.